La victoria ante el Antequera permitió al Real Zaragoza mostrar una de las fortalezas que más pueden marcar su temporada: la profundidad de la plantilla. Mientras el rival tuvo que sustituir a sus piezas más importantes por el desgaste acumulado, el conjunto aragonés pudo introducir jugadores con capacidad para cambiar el ritmo del partido. Sin embargo, el debate de Café con Goles también señaló dos carencias que siguen presentes: la necesidad de un central con jerarquía y la falta de un nueve capaz de asegurar goles.
Los cambios del Zaragoza no fueron un simple relevo
La diferencia entre ambos banquillos se hizo visible durante el encuentro. El Antequera realizó modificaciones principalmente para refrescar a sus futbolistas después del esfuerzo, mientras que el Zaragoza introdujo jugadores que podían mejorar el rendimiento colectivo. A partir del tramo final, Sangali, Ureña y Pereira aportaron velocidad y capacidad para atacar los espacios.
Esta circunstancia puede ser determinante en una categoría en la que muchos partidos se deciden cuando aparecen el cansancio y los metros entre líneas. El rival puede competir durante una hora con presión e intensidad, pero el Zaragoza tiene recursos para cambiar el escenario cuando el encuentro se abre. El valor de esos relevos no está únicamente en mantener el nivel, sino en elevarlo.
El caso de Sangali fue especialmente llamativo para los analistas. Aunque llegaba sin una preparación completa, su impacto fue inmediato y terminó imponiéndose en la valoración sobre Gabilondo. Su recorrido por la banda, su capacidad para llegar arriba y su entendimiento con Yardy ofrecieron al equipo una alternativa de profundidad que puede crecer con el paso de las jornadas.
Una defensa que convence
La pareja de centrales recibió elogios durante buena parte del programa. Diego González fue señalado como una referencia defensiva por su capacidad de corrección, mientras que Rubo destacó por su personalidad y por una velocidad que le permite resolver situaciones comprometidas. Esa combinación aporta seguridad cuando los laterales avanzan y permite que el equipo utilice a Sangali y Pereira con funciones cercanas a las de carrileros.
El análisis llegó incluso a considerar que el Zaragoza cuenta con una de las mejores defensas de la categoría, aunque esa valoración pertenece al terreno del debate y deberá confirmarse con el desarrollo de la competición. La idea compartida fue que el equipo posee una base defensiva sólida, con centrales capaces de cubrir espacios y laterales que ofrecen recorrido.
Precisamente por eso apareció una discusión sobre el mercado. La necesidad no sería incorporar otro central más, sino encontrar un futbolista que mejore el nivel de las alternativas actuales y mantenga la solidez cuando falten Diego González o Rubo. La preocupación no se centra tanto en el once titular como en la respuesta ante lesiones, sanciones o acumulación de partidos.
La duda del nueve
El otro perfil reclamado fue el de un delantero centro. Espiau marcó el gol de la victoria ante el Antequera y se convirtió en el pichichi del equipo, pero los tertulianos consideraron que el Zaragoza todavía necesita un nueve con capacidad para transformar pocas ocasiones en goles. En una categoría de partidos cerrados, esa cualidad puede decidir muchos puntos.
La conversación sobre el penalti fallado por Ander Herrera sirvió para poner el foco en los delanteros. Parte del debate planteó si una pena máxima podía haber sido una oportunidad para que Joaquín Delgado estrenara su cuenta goleadora y ganara confianza. La otra postura recordó que el penalti estaba bien ejecutado y que la jerarquía de Ander explicaba que asumiera la responsabilidad.
El problema, por tanto, no se limita a quién lanza una pena máxima. El Zaragoza necesita que los atacantes se entiendan mejor, que reciban más balones filtrados y que encuentren automatismos para ocupar el área. Delgado y Pau Sanz no siempre encontraron espacios compatibles ante el Antequera, mientras que el equipo aún debe decidir qué combinación ofrece más amenaza.
La plantilla necesita tiempo y decisiones
El fondo de armario ofrece soluciones, pero también obliga a Ibai Gómez a elegir bien. En el centro del campo, el entrenador dispone de perfiles con características diferentes y deberá decidir cómo combinar a Ander Herrera, Lucas Terrer, Ademo, Saidou o Rubén Díez según el guion de cada partido. La posibilidad de reservar a Ander para la última media hora fue planteada como una alternativa para aprovechar su calidad cuando los rivales estén más cansados.
La plantilla, en definitiva, parece tener recursos suficientes para competir, pero todavía está en fase de ajuste. Los nuevos futbolistas necesitan minutos juntos y el equipo debe generar automatismos en la conexión entre centrocampistas y delanteros. La victoria ante el Antequera demuestra que el banquillo puede marcar diferencias; los próximos partidos dirán si también aparecen los goles y la profundidad defensiva necesarias para sostener una temporada larga.




