El saneamiento económico, uno de los grandes retos de la nueva propiedad del Real Zaragoza

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La tertulia analiza los límites salariales, la renovación de Francho y la intervención de los nuevos propietarios en la planificación de la plantilla

La nueva propiedad del Real Zaragoza afronta sus primeros meses con una prioridad clara, según el análisis realizado en la tertulia: ordenar las cuentas del club antes de acelerar la construcción del proyecto deportivo. Los colaboradores consideran que los ingresos obtenidos con operaciones de la plantilla no se están destinando principalmente a nuevos fichajes, sino a corregir desequilibrios heredados y alcanzar un mayor control financiero.

Esta estrategia está condicionando decisiones deportivas como la continuidad de Francho. Durante la conversación se defendió que el centrocampista no tiene responsabilidad en el conflicto generado por su contrato y sus representantes. También se apuntó que el cuerpo técnico desea que siga en el equipo y que el propio futbolista estaría dispuesto a renegociar sus condiciones, pero que la propiedad no acepta mantener el coste actual de la operación.

Según lo expuesto en la tertulia, el contrato de Francho contempla una ficha anual de 700.000 euros, de los que 200.000 corresponderían a sus representantes. Los participantes calificaron esa cantidad de inasumible para el club en su actual situación. La posibilidad que se habría planteado al jugador, siempre de acuerdo con lo comentado en el programa, estaría muy por debajo de sus condiciones actuales, una circunstancia que habría complicado el acuerdo.

Los colaboradores diferenciaron entre el valor deportivo y emocional de Francho y el análisis económico de su contrato. Por un lado, se destacó su condición de jugador formado en casa, su compromiso con el Real Zaragoza y su identificación con el zaragocismo. Por otro, se defendió que la nueva propiedad debe tomar decisiones ajustadas a la capacidad financiera del club. También se consideró que su eventual salida no supondría necesariamente un problema en el terreno de juego, dada la competencia existente en el centro del campo, aunque sí tendría un fuerte componente sentimental para la afición.

En la tertulia se cuestionó además la forma en la que se produjo la renovación. Los participantes señalaron a Fernando López como responsable de haber impulsado el acuerdo en un momento concreto de la temporada, con la intención de convertirlo en un golpe de efecto. La opinión expresada fue que se firmaron unas condiciones perjudiciales para la entidad y que esa decisión está teniendo ahora consecuencias con el cambio de propiedad. En cualquier caso, se remarcó que Francho también firmó el contrato y que el conflicto afecta directamente a la relación entre el club y sus representantes.

El debate se extendió a la gestión deportiva de la temporada anterior. Los colaboradores recordaron que el Real Zaragoza llegó a contar con tres cuerpos técnicos y que las destituciones generan costes adicionales, no solo por los entrenadores, sino también por sus preparadores y demás integrantes de los equipos de trabajo. En ese contexto, se defendió el trabajo de Lalo, al considerar que asumió una plantilla ya muy avanzada cuando se incorporó y que tuvo que trabajar con dos escenarios distintos: uno orientado a la permanencia y otro condicionado por el descenso.

Sobre la actuación de la nueva propiedad, las opiniones fueron matizadas. Se valoró positivamente su comunicación con la afición y el mensaje en el que pidió tiempo para trabajar. También se interpretó como una señal de implicación el hecho de responder a las críticas y mostrarse pendiente de la actualidad del club. Sin embargo, se cuestionó que sus decisiones interfieran en el trabajo de la secretaría técnica y limiten la capacidad de Lalo para incorporar futbolistas.

Durante la tertulia se apuntó que la propiedad habría frenado alguna operación al considerar que las cifras no encajaban en su planificación. Los colaboradores debatieron si ese control responde a un mayor criterio deportivo o, principalmente, a una necesidad económica. La conclusión compartida fue que, antes de crecer, el club debe alcanzar un equilibrio y tapar los agujeros que los participantes dicen que los nuevos propietarios se han encontrado al llegar.

En ese sentido, se mencionaron posibles facturas pendientes con proveedores desde diciembre y problemas de pagos relacionados con una empresa de seguridad. Estas cuestiones fueron expuestas como afirmaciones y percepciones de los tertulianos, no como hechos confirmados mediante documentación en el programa. También se aseguró que esa situación habría obligado a revisar gastos y servicios.

El escenario que dibuja la tertulia es, por tanto, el de una propiedad que pretende consolidar primero la estructura económica del Real Zaragoza. Esa hoja de ruta explica, según los colaboradores, el recorte salarial, la prudencia en el mercado y la intervención en determinadas operaciones. El reto será compatibilizar ese saneamiento con las necesidades deportivas y con la gestión de una dirección técnica que reclama margen para confeccionar la plantilla.

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